A la verdad es que “Brokeback Mountain” se ha convertido en todo un torbellino de polémicas. Lo de los Oscar para mi fue toda una vejación, en mi opinión muy personal. Es que me enerva que en el asunto haya presiones, como buen cinéfilo empedernido me he dado cuenta que la cuestión no es solo la academia; Mas hacia arriba hay poderes y limites que se hacen respetar tácitamente. ¡Al carajo! La política vuelve todo una porquería, más cuando se trata de poner al desnudo a la omnipotente sociedad norteamericana. Y que sean los de afuera es tal vez lo que más les duele. “Filadelfia” fue solo un campanazo entre la disyuntiva de ser y no ser de los gringos y a Tom Hanks le dieron su estatuilla, claro que hay mas antecedentes en e el cine pero no de tanto peso. Luego Mister Clinton acepta a los militares Gay en el ejército. Muy bien por el tipo, su único rayón fue por lo de la Lewinski pero es que no somos perfectos. Ya en “Belleza Americana” observamos algo de eso y esta fue mejor película, acaparo oscares a granel a pesar de ser una crítica directa contra la hipocresía Yankee, mucho de cinismo, el sueño americano, violencia, confusiones sexuales, los que no les gusta aceptar y todo de la mano de un director de afuera, Ingles sí pero no angloamericano, pues la sociedad inglesa a pesar que es flemática y conservadora es mucho mas consciente de sus carencias, no los ocultas y trata de enmendarlo. No quiero hacer de estas líneas un ensayo sobre la idiosincrasia norteamericana pero si dejar en claro lo que siempre he notado. Su mayor miedo es hacer el ridículo. ¿Quién dijo que un vaquero no puede ser Gay? Entonces como si puede ser Gay un sargento de tropa de su armada. Es más contraproducente ¡imagínense que el tipo se enamore de su enemigo! Coño otra guerra perdida…Digo no digo. Bueno cada quien con lo suyo. Aquí les dejo uno de los fotogramas mas evocadoras de la películas, el que tenga sus debilidades que muerda un trapo…eso es muy bueno.
lunes, marzo 13, 2006
Pensamiento del día
" Prefiero que la sinceridad caiga sobre mi en Saetas que tropezar yo en peltas de mentiras e hipocresía"
domingo, marzo 12, 2006
EL Hombre Gris

Alguna vez leí que el hombre gris vestía siempre gris, tenia sentimientos de color gris, andaba gris y todas esas cosas de un constante gris; por eso detestaba el color gris, los días encapotados y toda cosa que me trajera recuerdos del hombre gris. Pues nunca en mi vida me he querido parecer a él. Hasta un día que ocurrió algo que a mi mismo me dejo perplejo. Llegue a un centro termal, ya saben un sitios de esos donde hay piscinas de aguas cálidas y sulfurosas, baños saunas y Spa, un sitio ideal para curarse de Stress y muchas otras cosas, frecuentaba el lugar, me fascinaba. Pero esa vez sucedió algo que no hubo pasado otras veces. Como de costumbre, disfrute de las cálidas piscinas y del baño sauna, pero luego me fui a uno de los sitios que no visitado de aquel lugar, era la piscina de lodo. Había mucha gente allí embadurnada de lodo y cuando pregunte a un señor mayor que para que servia me dijo que ese lodo tenia muchas facultades curativas y de rejuvenecimiento, que era casi milagroso. Empecé a sacar lodo de la piscina y a untarme conservadoramente. Pero un arrebato lúdico me llevo a la exageración y entonces me unte lodo indiscriminadamente, solo quería ver la reacción de las personas que allí estaban. Algunos rieron discretamente, otros a carcajadas, otros ni rieron. Luego me puse al sol, erguido y estático cual “David” de MiguelAngel. Cuando el lodo se seco se torno de un claro y constante gris, y yo allí estático. La gente pasaba y reía, alguna me veía con mucha curiosidad, otra mas bien despreciativamente, incluso un joven se atrevió a llamarme ridículo. Fue entonces cuando casi imperceptiblemente levante mi antebrazo izquierdo y extendiendo la mano, vuelta hacia a mi, empuñe todos los dedos excepto el medio, que tengo adscrito a la cartera de defensa, en franco e irreverente gesto. Lo gente se rió aun mas, algunos aplaudieron, y yo Alli , inmutable. Viendo a la gente ir y venir, incluso note que había unos niños tan interesados que iban y venían muchas veces, a veces traían consigo a personas adultas con ellos para que me vieran. Hasta que me canse, las horas pegan, poco a poco me fui relajando, no quería terminar el espectáculo bruscamente, por eso lo hice despacio, con movimientos robóticos; y así mismo, como un artificio autómata, me llegue a las duchas y me desprenda del gris lodo. Se había acabado el espectáculo. Regrese a las piscinas para disfrutar de un hidromasaje. Alli vi a los niños, pero ellos no me reconocieron, hablaban entre ellos muy entusiasmados; planeaban ir por enésima vez a ver al hombre gris. Decían muchas cosas interesantes de él. Salieron y al cabo de un rato regresaron cabizbajos. Y todo por que el hombre gris ya no estaba. Si se había ido, tal vez regrese, supuse para mis adentros. Por primera vez me sentí feliz de haber sido algo que anteriormente detestaba.
domingo, febrero 12, 2006
Monstruos

Monstruos
Los misterios de la vida
y las angustias que nos producen,
el miedo manifiesto
y una que otra fantasía de lerda esquizofrenia.
Un espanto a las doce menos diez
alguna sombra amorfa
evaporada en un centelleo que turbo la vista
antes del escalofrío inquietante
antes del precámbrico temor entresijo.
Un sobresalto onírico
en un paraje sombrío y desértico
siete pies de altura, faz averrugada
garras de rapaz y apariencia de múrido
tras de los pasos lamidos…
en un entarimado de inconscientes supersticiones.
A la verdad que existen…
en la hodierna realidad de homicidas ineluctables,
antropófagos, pederastas, sádicos
y todos aquellos bizarros grotescos
monstruos los de afuera,
imaginación los de adentro.
viernes, enero 13, 2006
Sagabarantu
Todo se rompe
digo todo
menos un hechizo.
En veces suele ser molestia
el trajinar, la existencia.
¡Sagabarantu!
un invento para zafarme
del yugo de mis tiempos
pero jamás funciona
las Moiras trabajan a destajo
Un horizonte escarpado me seduce
la falange de la montaña
proxima morada
me llama
me voy...
sagabarantu
La fuerza de no sé que...
no me deja
pero algun día me ire
sin avisos a contraprotesto
mientras vivo
lo pienso.
¡Sagabarantu!
¿que hechizo es eterno?
¡Sagabarantu!
clepsidras se quiebran
¡Sagabarantu!
se pierden los tiempos
¡Sagabarantu!
vidas menguadas
¡Sagabarantu!
se fueron los sueños.
digo todo
menos un hechizo.
En veces suele ser molestia
el trajinar, la existencia.
¡Sagabarantu!
un invento para zafarme
del yugo de mis tiempos
pero jamás funciona
las Moiras trabajan a destajo
Un horizonte escarpado me seduce
la falange de la montaña
proxima morada
me llama
me voy...
sagabarantu
La fuerza de no sé que...
no me deja
pero algun día me ire
sin avisos a contraprotesto
mientras vivo
lo pienso.
¡Sagabarantu!
¿que hechizo es eterno?
¡Sagabarantu!
clepsidras se quiebran
¡Sagabarantu!
se pierden los tiempos
¡Sagabarantu!
vidas menguadas
¡Sagabarantu!
se fueron los sueños.
lunes, diciembre 26, 2005
Las Musas Hodiernas

Desde su invención y a través del tiempo, el cine ha sido el mayor creador de fantasías sexuales: vampiresas, mujeres fatales, chicas malas... El concepto de mujer como irresistible tentación ha ido cambiando a lo largo del siglo XX hasta nuestros días debido a modas y contextos sociales. De la mujer de carnes voluptuosas y blancas de principios de siglo, pasando por las rubias guerreras hasta llegar a la mujer independiente y perversa de nuestros días, el cine ha fabricado distintos prototipos femeninos de seducción.
A principios del siglo XX, recién inventado el cine y siendo éste mudo aún, fue Theda Bara la encarnación por antonomasia de la bíblica Eva que trajo el mal al mundo. Una de sus interpretaciones más importantes fue Cleopatra, en 1917, lo que la empujó definitivamente a ser personificada en su época con la tentación. Desde entonces muchas actrices han ido desarrollando un mito, el de la perdición de los hombres, con su belleza, su inteligencia, sus movimientos, sus palabras y su sensualidad. Con el paso de los años el prototipo de mujer total iba cambiando, y con ello la mujer mitificada.
Tras Theda Bara, en los felices años 20 se pone de moda la chica moderna e independiente. Louise Brooks, con su pelo cortado al modo "garáon", su descaro y sus faldas cortas, era la mujer tentadora por excelencia.
En la década de los 30 irrumpe la ambigua vampiresa. En el Hollywood del cine parlante, comienza a destacar la figura provocadora de Marlene Dietrich. Vestida de hombre e insinuando un lesbianismo entonces prohibido, fotografiada de forma sofisticada por Josef von Sternberg, alternaba el frac y las lentejuelas e, inalcanzable, personificaba las fantasías masculinas más inconfesables.
Esos años también descubrieron a Greta Garbo, cuya infancia en Suecia fue dura, y que llegó al cine por casualidad. Al desembarcar en Hollywood se le comenzó a catalogar como mujer fatal y la tuvieron que convencer de que el papel de heroína no vendía. Reservada, supo proteger su vida privada, aunque ha perdurado como mito de la seducción.
En los años 40 Rita Hayworth fue la perfección en movimiento, y más tarde en color. Su fotografía acompañó a los soldados de la Segunda Guerra Mundial en sus noches húmedas. Su personaje Gilda se convierte en la mujer fatal por antonomasia de estos años.
La década siguiente aparece la rubia explosiva. Marilyn Monroe marcó un hito en el canon de la belleza: rubia voluptuosa pero también ingenua, de escote pronunciado y diálogo chispeante.
Vivien Leight era ya por esos años una mujer totalmente idolatrada, no en vano había conseguido un Oscar como mejor actriz del filme norteamericano más famoso de todos los tiempos, "Lo que el viento se llevó", basada en la célebre novela de Margaret Mitchell (premio Pulitzer). Pero es ahora cuando no sólo se convierte en una adoración para los hombres sino también en envidia para las mujeres, al trabajar junto a Marlon Brando en el largometraje "Un tranvía llamado deseo" (1951), con el que consigue otra estatuilla de la Academia.
Una vida y carrera más larga tendría Ava Gardner, otra de las grandes actrices y mitos de la seducción de la historia de Hollywood. Su vida sentimental fue tormentosa (se casó y divorció en tres ocasiones), y esa sensibilidad la trasladará al cine en trabajos como "Mogambo" (1953) y "La noche de la iguana" (1964), entre otros trabajos.
En los 60, Francia consigue desbancar a Hollywood en el terreno sexual con la creación de Brigitte Bardot. Además de su perfecta belleza, Bardot es pícara, cercana como una compañera de estudios, desinhibida como una Lolita, prototipo de la mujer gatita.
Los años 80 son los años de la seductora fatal. Capaz de interpretar con igual eficacia a una ejecutiva obsesionada por un hombre casado (con otra) en "Atracción fatal" y a una intrigante marquesa del siglo XVIII en "Las amistades peligrosas", Glenn Close poseía un cerebro tan atractivo como su cuerpo, o incluso más.
Entre los años 80 y 90, Meryl Streep encarna un modelo de mujer seductora, con un cuerpo bello y una inteligencia abrumadora. Sus grandes cualidades le ayudaron a ganarse al público, especialmente al varonil, en películas como "Kramer contra Kramer (1979), "Cosas del corazón" (1986) y "La casa de los espíritus" basada en la novela homónima de Isabel Allende.
En la década de los 90 llega la mujer perversa sin escrúpulos. Sharon Stone, esa rubia denostada en películas de segunda terminó por convertirse en el sex symbol de la década gracias a su famoso cruce de piernas en "Bajos Instintos".
En la actualidad, destacan Nicole Kidman y Julia Roberts. Su belleza, dulzura, inteligencia y sutileza, las convierte en las nuevas divas de las pantallas.
A principios del siglo XX, recién inventado el cine y siendo éste mudo aún, fue Theda Bara la encarnación por antonomasia de la bíblica Eva que trajo el mal al mundo. Una de sus interpretaciones más importantes fue Cleopatra, en 1917, lo que la empujó definitivamente a ser personificada en su época con la tentación. Desde entonces muchas actrices han ido desarrollando un mito, el de la perdición de los hombres, con su belleza, su inteligencia, sus movimientos, sus palabras y su sensualidad. Con el paso de los años el prototipo de mujer total iba cambiando, y con ello la mujer mitificada.
Tras Theda Bara, en los felices años 20 se pone de moda la chica moderna e independiente. Louise Brooks, con su pelo cortado al modo "garáon", su descaro y sus faldas cortas, era la mujer tentadora por excelencia.
En la década de los 30 irrumpe la ambigua vampiresa. En el Hollywood del cine parlante, comienza a destacar la figura provocadora de Marlene Dietrich. Vestida de hombre e insinuando un lesbianismo entonces prohibido, fotografiada de forma sofisticada por Josef von Sternberg, alternaba el frac y las lentejuelas e, inalcanzable, personificaba las fantasías masculinas más inconfesables.
Esos años también descubrieron a Greta Garbo, cuya infancia en Suecia fue dura, y que llegó al cine por casualidad. Al desembarcar en Hollywood se le comenzó a catalogar como mujer fatal y la tuvieron que convencer de que el papel de heroína no vendía. Reservada, supo proteger su vida privada, aunque ha perdurado como mito de la seducción.
En los años 40 Rita Hayworth fue la perfección en movimiento, y más tarde en color. Su fotografía acompañó a los soldados de la Segunda Guerra Mundial en sus noches húmedas. Su personaje Gilda se convierte en la mujer fatal por antonomasia de estos años.
La década siguiente aparece la rubia explosiva. Marilyn Monroe marcó un hito en el canon de la belleza: rubia voluptuosa pero también ingenua, de escote pronunciado y diálogo chispeante.
Vivien Leight era ya por esos años una mujer totalmente idolatrada, no en vano había conseguido un Oscar como mejor actriz del filme norteamericano más famoso de todos los tiempos, "Lo que el viento se llevó", basada en la célebre novela de Margaret Mitchell (premio Pulitzer). Pero es ahora cuando no sólo se convierte en una adoración para los hombres sino también en envidia para las mujeres, al trabajar junto a Marlon Brando en el largometraje "Un tranvía llamado deseo" (1951), con el que consigue otra estatuilla de la Academia.
Una vida y carrera más larga tendría Ava Gardner, otra de las grandes actrices y mitos de la seducción de la historia de Hollywood. Su vida sentimental fue tormentosa (se casó y divorció en tres ocasiones), y esa sensibilidad la trasladará al cine en trabajos como "Mogambo" (1953) y "La noche de la iguana" (1964), entre otros trabajos.
En los 60, Francia consigue desbancar a Hollywood en el terreno sexual con la creación de Brigitte Bardot. Además de su perfecta belleza, Bardot es pícara, cercana como una compañera de estudios, desinhibida como una Lolita, prototipo de la mujer gatita.
Los años 80 son los años de la seductora fatal. Capaz de interpretar con igual eficacia a una ejecutiva obsesionada por un hombre casado (con otra) en "Atracción fatal" y a una intrigante marquesa del siglo XVIII en "Las amistades peligrosas", Glenn Close poseía un cerebro tan atractivo como su cuerpo, o incluso más.
Entre los años 80 y 90, Meryl Streep encarna un modelo de mujer seductora, con un cuerpo bello y una inteligencia abrumadora. Sus grandes cualidades le ayudaron a ganarse al público, especialmente al varonil, en películas como "Kramer contra Kramer (1979), "Cosas del corazón" (1986) y "La casa de los espíritus" basada en la novela homónima de Isabel Allende.
En la década de los 90 llega la mujer perversa sin escrúpulos. Sharon Stone, esa rubia denostada en películas de segunda terminó por convertirse en el sex symbol de la década gracias a su famoso cruce de piernas en "Bajos Instintos".
En la actualidad, destacan Nicole Kidman y Julia Roberts. Su belleza, dulzura, inteligencia y sutileza, las convierte en las nuevas divas de las pantallas.
Tomado de la revista "Letra Inversa". Edición 11 de Diciembre 2005, Valencia
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